Hace días que no sueño y, mientras sigo olvidando algunas palabras, noto como me pica un poco todo el cuerpo, especialmente ese cachito de mi que existe entre mis dos ojos. Ahora recuerdo con cierta melancolía los días de sol, atrapasueños y cazamariposas.
Ahora que sé que estoy a punto de acabar, lo noto, me pesan los ojos y un poco la lengua, empiezo a castigarme de cara a la pared mientras me digo a mi misma que ésto no es lo que debería haber hecho, pero... es lo que hay: cuatro letras y un tapón.