El encanto de la ballena (9)

Era un poco tarde para seguir enmarcando cuadros, la tienda estaba a punto de cerrar. María esperaba en la caja a que el dependiente, el que la atendía, el que tenía ganas de que se fueran los clientes para empezar el fin de semana, le cobrara el encargo y le preparara la factura. Sobre el mostrador, en una pequeña repisa pintada de verde antiguo descansaban, dispuestos ordenadamente, los corazones de veinte cajitas de música con los nombres de las melodías que reproducían escritas en pequeños carteles. De repente, un hombre, encorvado, empezó a girar la manivela de una de las cajitas. Las probó todas hasta que se detuvo para fruncir el ceño, pausa que aprovechó para recuperarsu posición vertical y decirle al dependiente: “Es una lástima, la única canción que quería escuchar y la cajita no funciona." El dependinte no dijo nada. María se ecercó a descubrir el nombre de la cajita a la que el hombre hacía referencia. Allí , en letras arial negrita, pudo leer “Lili Marlene”. No dijo nada pero no pudo evitar dirigirse hacia el hombre de las curvas y taralearle en voz baja:

“Na na na na naaaaaaaa na,
nana nana ná.
Nana nana naaaaaana,
Na nana nana ná.
Nana nana ná,
Nanaa na ná
Nanaa na ná,
Nanaa na, ná
Por ti, Lili Marlene,
Por ti,
Lili Marlene."


El hombre tampoco dijo nada.

Ya, en el silencio de la tienda, María recogió la factura y se fué.


Estas son las cosas que pasan cuando nadie cree estar diciendo nada.

3 Comments:

Blogger Grock said...

Ojalá el mundo estuviera lleno de María(s)
Sería mucho más bonito

domingo, 13 noviembre, 2005  
Blogger Slv Vr said...

que bonito volver a escuchar de la ballena. desde barcelona. desde mi mar y ademas palabras tan bonitas que me transportan a kudamm, al arsenal en la potsdamer platz, a mi otra ciudad a mi realidad. realidad un poco distorsionada por el olor a mediterraneo que esta ballena siempre me trae con sus escritos.
me alegro de volver a leerte.
un beso de oso, con la nariz fria.

martes, 15 noviembre, 2005  
Anonymous Anónimo said...

Como cuesta encontrar un consuelo con sonrisa.
El otro dia andaba por la playa, a mi lado un enano sonreia,
solo pureza,
ni moral, ni etica, solo pureza.
A su lado un sol radiante nos cegaba, y los dos sonreiamos al verlo.
Bueno quizas eran dos soles,
no lo se.
Su luz nos hacia sonreir.
Se distorsionaron los colores y por un instante vimos a alguien venir desde el fondo del universo.
No lo distinguiamos bien, pero nos parecio que venia con una sonrisa.
De lo que estoy seguro es que el sol enamoraba. sonreia.
Fue tan especial la sensacion, habia tanto amor en ese instante.
Ahora sentado desde la esquina de una perforacion, observo mi pasado. Solo veo paz.
He podido atrapar lo vivido y aprender de ello.
Por eso soy feliz. No siento melancolia, no siento tristeza,
solo siento amor.
Amor por mi enano, amor por mi sol, amor por esa sonrisa que se aproxima lentamente desde el fondo del universo.

jueves, 17 noviembre, 2005  

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